sábado, 19 de diciembre de 2015

Cuento de Navidad

Y es que a veces la vida sale al encuentro, como en la novela de Martín Vigil. 
"Yo te absuelvo de tus pecados en el Nombre del Padre y del Hijo..." Estas palabras no eran el final sino el comienzo. Aquel sacerdote poco agraciado de una parroquia de Madrid, acababa de ser testigo de un milagro: Pedro quería volver a nacer.
Llevaba cuatro años en Madrid. Llegó con 18 desde Bilbao. Su padre quería que estudiase Economía en Deusto. A él le importaba un carajo la Economía, Deusto y su padre. Él quería estudiar Bellas Artes. En la escuela conoció a Isabel -dos años mayor que él- y después de un tiempo saliendo se fueron a vivir juntos.
Tras un par de años de arte, de Isabel, de Madrid; empezaba a estar harto. Asqueado. Isabel le gustaba, pero no como él a ella. En cuanto al arte, no tenía ninguna sensibilidad para él. Todo formaba parte de ese deseo de hacer daño a su padre, de llevarle la contraria. Ese señor al que nunca había perdonado por irse de casa, por dejar a su madre. Con todo, y después de cuatro años, ni él había sido feliz ni había ayudado a mejorar las cosas con sus padres.
No se como termina la historia. Cuando vi a Pedro hace unos días, lo único que me dijo fue que se volvía a Bilbao. Que quería pasar allí las Navidades. Que a Isabel le había sentado fatal que decidiera terminar con su relación. Que en la escuela no había conseguido que le diesen por lo menos el título de la diplomatura. Que todo ocurrió después de recibir una carta de su abuela. Que se sentía feliz.
Y es que el dolor es la piedra de toque del amor...